ABC EMPRESA. 3 de marzo de 2013

ABC EMPRESA. 3 de marzo de 2013

Está claro, los atributos marcados en azul son los puntos fuertes y los atributos marcados en rojo son los puntos débiles. ¿Qué nos llama la atención? Según esta radiografía de la Consultoría Villafañe & Asociados, los líderes que ocupan las princípiales posiciones en el seno de sus organizaciones son percibidos por las siguientes cualidades:

Saben lo que quieren; más aún, creen saber como conseguir lo que quieren. Son pragmáticos; reconocen que, al fin y al cabo, la actividad de la organización se sostiene sobre tres grandes acciones:  vender, vender y vender. La inteligencia y la capacidad están demostradas; es un alivio… Administran y deciden adecuadamente; ¿seguro…? Son conquistadores de nuevos mundos, de nuevos mercados, pero… ¿cuántos lo son por legítima ambición y cuántos lo son porque no les queda más remedio? Le echan horas; tienen carácter, enfrentan los obstáculos diarios y cuando caen… se levantan, pero, ¿qué hay de la productividad? Negociadores; es alentador que este atributo esté dentro de los puntos fuertes. Asumir riesgos, ser discretos y sobrios puntúan tan bajo que podrían considerarse debilidades.

Pero lo llamativo, y yo diría que alarmante, está en los atributos de liderazgo considerados como puntos débiles.

  • La comunicación expresa el liderazgo. ¿Cómo puedo transmitir la visión estratégica de la compañía si renuncio a ser un buen comunicador? ¿Qué puedo esperar de mi gente si no soy capaz de hacérselo saber adecuadamente? ¿Acaso basta con correos electrónicos?
  • ¿Soy inaccesible, cerrado? ¿Actúo como un florero institucional? ¿Dedico mi tiempo a conocer personalmente a la gente de todos los niveles de la organización? ¿A qué me dedico realmente? ¿A liderar o a administrar?
  • El carisma revela un genuino interés por las personas. Un presidente, un CEO no lidera una maquina. Las maquinas se programan, se manipulan, se engrasan. ¡Lidero personas!
  • Ética, integridad… ¿Honro mi palabra? ¿Qué valor tiene para mis colaboradores? ¿Y mis clientes, proveedores y stakeholders?
  • Creatividad, flexibilidad, dinamismo, innovación… son todos caracteres esenciales para lidiar con el cambio. Y sorprendentemente son atributos débiles y escasos. Así lo reconoce Connely, CEO de Spencer Stuart: hoy “ el talento más buscado es el que sabe gestionar la incertidumbre”.
  • ¡La dirección de equipos está en el límite!. Ni “chicha ni limoná”. ¿Alguien conoce algún proyecto de alcance que carezca de un equipo potente? ¿Promuevo el trabajo en equipo? ¿Cuántos equipos de alto rendimiento están trazando nuevos caminos en mi compañía?

La debilidad de estos atributos de liderazgo pone de manifiesto la falta de impulso de las organizaciones; son flojas porque sus responsables no saben como empujarlas.

La buena noticia es que el problema está identificado y tiene un nombre: liderazgo raquítico. Hay un doble y enorme trabajo por realizar: elevar al máximo las fortalezas y reanimar las debilidades para conducir a la organización más allá de los límites que perciben sus responsables.

El efecto será portentoso. Líderes que forman nuevos y competentes líderes. Entornos que favorecen el talento de las personas  y su proyección profesional. La integridad, la creatividad, la innovación, la comunicación, el trabajo en equipo… dejaran de ser meros accesorios estéticos y se convertirán, como ya sucede en las compañías más pujantes del planeta, en el combustible que propulse nuestras organizaciones hacía el reconocimiento público y la rentabilidad económica.

Y ahora, vamos a ver la sorprendente propuesta de Derek Sivers sobre como iniciar el primer movimiento para convertirse en líder.