constancia_inteligencia ejecutiva

Una vez, el celebre jugador de golf Gary Player estaba practicando su juego corto, en concreto la sacada de bunker. Cada bola que sacaba la dejaba muy cerca de la bandera. Incluso, algunas entraban directamente al hoyo. Una persona mayor que le observaba con  asombro se acercó al golfista y le preguntó: “¿No cree que hay que tener mucha suerte? ¡Todas las bolas van hacía el hoyo como si tuviera un imán!”. Gary, con cierto sarcasmo respondió: “En efecto, yo siempre tengo suerte cuando juego. Sin embargo, lo curioso es que cuanto más practico, más suerte tengo”.

Continuando con la entrada anterior, el psiquiatra Enrique Rojas prosigue su explicación sobre los cuatro ingredientes de la Inteligencia Ejecutiva. Ahora trata del poder de la constancia :

Constancia es tenacidad sin desaliento. Y significa empezar pocas cosas e ir detrás de ellas sin bajar la guardia. También es no darse por vencido, saber mirar hacia delante con la ilusión de alcanzar la cima deseada, eso hace que uno se mantenga firme e inalterable.

Una persona poco constante es aquella que empieza muchas cosas y no acaba ninguna. En seguida que viene la adversidad se derrumba y es incapaz de superar las pruebas que la vida a todos nos impone.

La constancia nos hace dueños de nosotros mismos. Gracias a ella somos capaces de guiar nuestro destino por encima de los trastornos y vicisitudes de la vida.

Ser perseverante en el esfuerzo diario debe ser el eje de cualquier conducta que aspire a lo mejor. Ésta presenta tres notas descriptivas:

  1. La actitud constante que es la disposición interior para no desanimarse. Significa saber esperar y continuar.
  2. El hábito que es la repetición de actos que implican pequeñas renuncias y entrenan para vencerse en lo pequeño, en cuestiones en apariencia insignificantes pero que a medio plazo tienen un gran valor. Y aprender poco a poco.
  3. Espíritu deportivo de lucha: superación de pequeñas derrotas, capacidad para sobreponerse y volver a empezar, crecerse ante las dificultades, imprevistos y frustraciones. 

La persona constante se ha endurecido a base de golpes duros, pero también de pequeñas renuncias, de ir ganando en fortaleza: hay que intentar ser consistente, hercúleo, difícil de derribar, casi sublime en lo puramente humano.

La persona constante se hace estable y está dispuesta a buscar lo mejor a largo plazo, aunque de entrada le cueste y signifique un esfuerzo”.

Contemplando como Gary Player saca, una detrás de otra, las bolas del bunker seguro que descubrimos alguna enseñanza sobre la constancia. Parece que no se trata de repetir mecánicamente, cientos de veces, el mismo golpe. Comparto algunos comentarios:

  1. Reconozco que estoy en un lugar crítico para continuar el “partido”.
  2. Pero no me doy por vencido. Me adapto a la situación, lo que significa, entre otras cosas, no quejarme.
  3. Decido golpear la bola. Pero, y esto es muy importante, no de cualquier forma.
  4. La flexibilidad es el foco: golpeo ajustando mis movimientos y soportando la frustración hasta que la bola llega donde quiero que llegue. La constancia necesita de la tenacidad, pero también de la inteligencia; la necesitamos para evaluar el resultado y modificar las acciones. Es EL BUCLE DE LA EXCELENCIA: actuar, evaluar, mejorar; actuar, evaluar, mejorar: actuar, evaluar, mejorar; actuar, evaluar, mejorar; … ¿Hasta cuando? La respuesta la obtienes de otra pregunta: ¿Dónde quieres poner el listón?

Esto y más es lo que nos enseña Gary Player en este video. Toda una poderosa metáfora para cualquier ámbito de la vida: desde nuestros hábitos personales, pasando por las relaciones personales y terminando con el funcionamiento de la organización en la que trabajo o presido.