Este sábado, Robin Sharma estará en Madrid para impartir un programa de formación. Sin duda, uno de los expertos en liderazgo más prestigiosos de todo el mundo. Prolífico autor de obras sobre el tema, como su primer éxito “El monje que vendió su Ferrari” o “El líder que no tenía cargo”, más reciente.

Tres ideas clave de su pensamiento:

  1. Ocupar una posición de liderazgo no me convierte necesariamente en un líder. Un ascenso en el escalafón, un nombramiento como jefe de equipo, ganar una oposición y ser responsable de un departamento con varias personas a mi cargo… Una posición de autoridad no me convierte en un líder. El hecho de alcanzar la cima no es condición necesaria y suficiente para ser un líder.
  2. Los conocimientos y la experiencia no me bastan. Lo decisivo es la persona. Mi poder interior, mi valor, mi coraje, mi visión, mi capacidad de conexión con los miembros de mi equipo.
  3. Un líder inspira una visión. Esto sucede, si ofrezco un significado sobre la realidad capaz de elevar a mi equipo desde la derrota hacía el éxito. No se trata de una mera visión teórica. Se trata de una visión emocional pero claramente articulada. Soy un líder si tengo un camino; una estrategia que mueve a la acción. No oculto las dificultades. Dibujo un plan de acción verosímil y lo comunico con profunda convicción. Hago el camino con mi equipo y asumo el riesgo que propongo.