Acaba de terminar el Debate sobre el Estado de la Nación. El último de la legislatura porque este año 2015, en España, es un año de elecciones varias. Y si Rajoy no acorta su mandato alargaremos el periodo electoral hasta bien entrado el 2016. Así que… ¡Paciencia!

Pero, ante el folklore político que se avecina conviene no perder el foco de la atención. El interés no son los slogans, ni las provocaciones. Eso es humo.  El fondo es lo verdaderamente importante. Después de estos últimos años de grave crisis económica, cuando parece que estamos empezando a ver la luz al final  del túnel, toca hacer una reflexión crítica.

Sabemos cómo hemos entrado en el desastre: un sistema financiero descontrolado, la codicia de unos y la insolvencia de otros, la falta de integridad… Pero ¿sabemos cómo queremos salir?

¿Cómo queremos que sean las cosas después de todo este tiempo de sacrificio que aún nos queda por concluir?

Sería muy decepcionante que todo siguiera igual, especialmente respecto al liderazgo de nuestras instituciones políticas y organizaciones económicas o sociales. Necesitamos salir con un renovado liderazgo, presidido por tres nuevas actitudes fundamentales:

  1. Desterrar el cortoplacismo para trabajar con criterios que alumbren un enfoque a largo plazo, diez, veinte, treinta, cincuenta años vista. Un liderazgo solvente no puede dar respuestas simples a problemas complejos en tiempos insuficientes. La innovación, la más poderosa energía de nuestro tiempo, es la única forma de acelerar el proceso.
  2. Evitar los sectarismos. La globalización es tan evidente… que el mundo se nos hace local. Ante esta realidad, un líder no puede ser un paleto en sus relaciones. Un líder se mide, entre otros parámetros, por la globalidad de sus contactos, especialmente por aquellos que piensan de forma distinta; un signo claro de apertura mental.
  3. Actuar con humildad. La soberbia es incompatible con el aprendizaje y bloquea cualquier tipo de crecimiento. Un líder es una humilde esponja que busca absorber nuevas perspectivas, nuevas formas de hacer las cosas que añadan valor a la organización.

Roselinde Torres, experta mundial en desarrollo de programas de liderazgo, lo explica con enorme claridad en este video