¿Cuáles son los mecanismos neuronales que favorecen el cambio? David Rock y Jeffrey Schwartz identifican tres procesos fundamentales: (1) la concentración es poder, (2) la expectativa da forma a la realidad y (3) la densidad de la atención da forma a la identidad:

1. La concentración es poder. Es decir, el cerebro cambia y “cambia en función de aquello a lo cual un individuo le presta atención”. Así entendemos cómo los profesionales de distintas funciones –como finanzas, operaciones, I+D o marketing– ven el mundo de forma distinta. Veamos la base científica de este principio:

a. El QZE, el llamado Efecto Zeno Cuántico, basado en la física cuántica y descrito en 1977 por el científico George Sudarshan de la Universidad de Texas, explica la disminución de la velocidad a la cual un sistema de partículas subatómicas cambia cuando éstas son observadas de una manera lo suficientemente rápida y repetitiva.

b. De la misma forma, en el campo de la neurociencia, cuando se focaliza la atención se estabilizan los circuitos cerebrales asociados. Así, “centrar la atención en una experiencia mental, ya sea un pensamiento, una idea, una imagen o un miedo, mantiene el estado mental que surge en asociación con esa experiencia”. Con el tiempo se crean verdaderas autopistas neuronales que terminan por definir físicamente la estructura del cerebro.

Demos un vuelta por nuestro mundo interior y hagamos un sencillo diagnóstico: ¿En qué suelo fijar mi atención, en los problemas o en las soluciones, en la gente tóxica o en la gente sana? Y, de entre todas esas “realidades”, ¿a cuál le dedico más tiempo?, ¿cuál tiene mayor carga emocional para mí?

Por lo tanto, cambiar supone elegir el foco de atención; el mío y el de mi gente.

2. La expectativa da forma a la realidad. Dicho de otra forma, nuestras creencias, teorías o actitudes filtran y traducen nuestra percepción de la realidad hasta límites insospechados.

a. Hablamos, por ejemplo del efecto placebo. “Un estudio de 2005, llevado a cabo por Robert C. Coghill y colegas, observó que “la expectativa de experimentar un alivio del dolor genera una disminución en el dolor percibido (28,4%) similar a los efectos de una dosis analgésica de morfina”. “Donald Price, de la Universidad de Florida, mostró que la expectativa mental del alivio del dolor explica el cambio en su percepción. Los centros del dolor, en lo más profundo del cerebro, muestran modificaciones sistemáticas compatibles con los cambios en el dolor experimentado”.

b. El QZE también explica este proceso. “La expectativa mental de un alivio lleva a la persona a centrar su atención en la experiencia de sentir menos dolor; lo que activa los circuitos del cerebro relacionados con la analgesia y causan una disminución en la sensación del dolor. En otras palabras, las personas experimentan lo que esperan experimentar”

Si quiero cambiar mis expectativas, ¿qué puedo que hacer? La claves está en fomentar los llamados “momentos de entendimiento”; es decir, determinado tipo de experiencias capaces de generar cambios en las actitudes y en las expectativas.

Los hallazgos sostienen que en un “momento de entendimiento” se crea una compleja serie de conexiones nuevas, con potencial para aumentar nuestros recursos mentales y superar la resistencia del cerebro al cambio.

Pero… ¡Atención! Recordemos: es imprescindible un esfuerzo deliberado y reiterado por mantener la atención en la nueva idea si es que queremos fijarla en nuestro cerebro.

3. La densidad de la atención da forma a la identidad. Una expresión que “se aplica cada vez mas para definir la cantidad de atención prestada a una experiencia mental particular a lo largo de un lapso específico. Cuanto mayor es la concentración en una idea, más alta es la densidad de la atención. En términos de la física cuántica, la densidad de la atención hace entrar en juego el QZE, y lleva a que se estabilicen y desarrollen nuevos circuitos cerebrales. Con la suficiente densidad de atención, los pensamientos y actos mentales individuales pueden convertirse en una parte intrínseca de la identidad de una persona: quién soy, cómo percibo el mundo y cómo funciona mi cerebro. Los neurocientíficos se refieren a este fenómeno como “neuroplasticidad autodirigida”.

Veamos un caso práctico. “Investigadores del Baruch College realizaron un estudio con 31 gerentes del sector público, se descubrió que en un programa de capacitación sólo aumentaba la productividad un 28%; pero si se efectuaba una instrucción de seguimiento del seminario, la productividad se elevaba al 88%”.

En definitiva un proceso de cambio tendrá éxito si contamos con estas tres variables:

  • ¿Enfoco la atención donde hay que enfocarla?
  • ¿En qué medida el foco es impuesto o nace de una experiencia de autodescubrimiento?
  • ¿Cuál es la duración, frecuencia e intensidad de mi atención?

Todos estos principios están recogidos en su libro “QUIET LEADERSHIP”, altamente recomendable.

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