¿Qué nos convierte en líderes? Algunos creen que basta con ocupar una destacada posición en el organigrama de la organización. Creen que todo depende del codiciado ascenso en el escalafón, o de ganar una oposición dura y exigente. Creen que liderar tiene que ver con gestionar un presupuesto y tener personas a su cargo. Creen que solo son líderes aquellos incluidos en las categorías similares a las de director general, consejero delegado o ministro…

¡No! ¡Rotundamente no! Una posición de autoridad, por más alta que ésta sea, no me convierte en líder. Aunque esté en el Everest de mi carrera profesional, aunque acredite los más prestigiosos reconocimientos y diplomas del universo académico. Todo eso no hace de mí un líder.

El lugar que ocupas junto con tu dilatada experiencia y tus deslumbrantes conocimientos, pueden ser necesarios, pero nunca suficientes. Todo eso está bien, muy bien, por supuesto. Pero más allá del CV debes sobresalir… ¡Tú! Tu visión y poder interior, tu valor y coraje, tu determinación y capacidad de sacrificio, tu talento y creatividad. Y sobre todo, tu gusto por la gente; porque… ¿te gustan las personas…, verdad? O mejor aún, …

¿a las personas les gusta trabajar contigo…, verdad?

Tú eres líder, más allá de tus condecoraciones académicas o de tus triunfos empresariales. Para que lo entiendas mejor… Hazte esta pregunta y respóndela seriamente:

Si perdieras tu posición, si no tuvieras los títulos que te adornan, si lo perdieras todo, ¿podrías verte como un líder?

El ejercicio del liderazgo, hoy más que nunca, es un intangible. Por supuesto, damos la bienvenida a los recursos, a un presupuesto saneado, a un producto rompedor, a las fabricas y a las sedes, a las flotas de transporte… pero antes hace falta despertar una visión; un nuevo significado acerca de lo que es posible; la imagen de un camino a seguir; una estrategia claramente articulada que mueva a la acción.

Porque una visión lo es, si despierta tu actitud, si te mueve y te empuja, si te hace volar.

Un líder es el primero de los seguidores de su propia visión; esa es su auténtica posición y eso nunca depende de un organigrama.

Un líder es el que sabe cómo gestionar la realidad, la suya y la de su gente; toma las riendas de su actitud y la conduce desde la derrota más honda hasta la fascinación de la victoria, una y otra vez, las veces que sea necesario. Un líder no se paraliza ante las posiciones, las atraviesa; destruye los muros de la incomunicación, abre caminos dónde nadie los ve y empuja a la acción.

Donald H. Mcgannon dirigió la Westinghouse Broadcasting Corporation y a él se le atribuye la célebre cita:

Liderazgo es una acción no una posición

La gente sigue a gente, no a posiciones. La gente sigue a personas que merecen ser seguidas por lo que hacen y eso, en ningún caso, es exclusivo de una posición.