Recientemente, el Club Deportivo de Castellón, en sus categorías infantiles, alevines y cadetes ha realizado una investigación sobre la influencia de sus entrenadores en el rendimiento de algunos de sus equipos. El resultado es muy, muy interesante…

Tras la formación de sus entrenadores en un programa, diseñado por el profesor de la CEU-UCH Joel Prieto, los jugadores de estos equipos alevines han disminuido su ansiedad social un 32% y han aumentado su competitividad un 29%. En el caso de los equipos infantiles, destaca el aumento de un 5% en el grado de diversión de la práctica deportiva. Y entre los jugadores de los equipos cadetes, sobresale el aumento de su compromiso deportivo, en un 7%.

Ya nos gustaría que muchas organizaciones fueran capaces de elevar el grado de compromiso de su gente, como lo han conseguido con estos chavales.

En la investigación que nos ocupa se aprecian tres variables que explican estos resultados:

  • La evaluación del entrenador.
  • El clima motivacional.
  • El bienestar del equipo.

Dentro de la variable ‘ansiedad social’, se ha testado el miedo a la evaluación negativa por parte del entrenador entre los jugadores. El doctor Joel prieto considera que “este dato es muy interesante, porque demuestra que los jugadores alevines tenían un alto grado de ansiedad en el momento del pretest: se encontraban sometidos a sentimientos de inutilidad, produciéndose en ellos una baja autoestima, y reduciendo, quizás, su esfuerzo y rendimiento, tanto escolar como deportivo”.

Para el profesor de la CEU-UCH, “el papel del entrenador es determinante en el compromiso y la diversión de los futbolistas. A través de pautas que naturalicen cada día la formación a los entrenadores, se orienta a que mejoren el clima motivacional y el bienestar de su equipo”.

“Un jugador que se divierte y se encuentra satisfecho con su rol como deportista siempre estará comprometido con la práctica deportiva y nunca rendirá peor“.

Estos resultados podrían extrapolarse a cualquier organización. Es cuestión de hacer lo mismo:

  1. Si elevamos el sentimiento de utilidad de las personas.
  2. Si creamos un ambiente respetuoso y constructivo.
  3. Si implantamos las condiciones necesarias para estimular la entrega del talento, el compromiso o engagement de nuestra gente crecerá.

Porque las personas somos tremendamente influenciables. Más vulnerables de lo que creemos. Nos afecta el modo en el que nos tratan, las cosas que nos dicen y cómo nos las dicen. Al final necesitamos contar con el aprecio de los demás. Reconozcámoslo… Somos así… No pasa nada… Porque en el fondo, aún en lo más hondo y recóndito de nosotros, somos… ¡Como niños!