“A los demás de nosotros, al mediocre y al indiferente, se les podrían aplicar las palabras de Bismarck: La vida es como visitar al dentista. Se piensa siempre que lo peor está por venir, cuando en realidad ya ha pasado. Parafraseando este pensamiento, podríamos decir que muchos de los prisioneros del campo de concentración creyeron que la oportunidad de vivir ya les había pasado y, sin embargo, la realidad es que representó una oportunidad y un desafío:

que o bien se puede convertir la experiencia en victorias, la vida en un triunfo interno, o bien se puede ignorar el desafío y limitarse a vegetar como hicieron la mayoría de los prisioneros”.

Estas palabras de Victor E. Frankl, extraídas de su mundialmente reconocida obra “EL HOMBRE EN BUSCA DE SENTIDO”, nos introducen en la clave de su pensamiento: entre el estímulo y la respuesta, entre la acción y la reacción, existe un espacio íntimo, un lugar inviolable del que soy dueño y en el que reside mi capacidad para elegir una respuesta, mi libertad interior. Nadie puede quitármela. En ella encuentro intacta mi identidad: quien soy, mis fortalezas, mis debilidades, mis valores, mis creencias. Este es el paradigma sobre el que basamos nuestra capacidad de actuar (voluntad) y nuestra capacidad de crear (inteligencia).

 

 

EL HOMBRE EN BUSCA DE SENTIDO – Victor E. Frankl – Editorial Herder