Este es el nombre de una aplicación que nos permitirá, en tiempo real, comprobar si un líder mediático nos dice la verdad o no. Las consecuencias son fascinantes. El Congreso de los Diputados, un mitin, una rueda de prensa, una entrevista,… Cada vez que nuestro amigo mienta, una luz o una chicharra denunciará el engaño. ¿Te imaginas la escena? Cientos o miles de alarmas sonando al unísono activadas por la palabra deshonrada.

La integridad es un valor prostituido. Todavía recuerdo a aquél que decía que “los programas electorales están para no cumplirlos”.

A partir de ahora tendrán muy en cuenta lo que dicen. Yo propongo que se hagan métricas; que cada personaje sea evaluado por el número de mentiras que pronuncia. Fulano: 8 sobre 10; notable en infamia. Mengano: 6 sobre 10; apunta maneras. Zutano: 3 sobre 10; atención peligro.

La iniciativa se debe al Washington Post, concretamente a Steven Ginsberg, editor de política nacional de este periódico. Todo empezó cuando éste tuvo que escuchar a Michele Bachmann, política estadounidense aspirante a candidata presidencial en el 2012 por el Partido Republicano. Fue una intervención en Iowa repleta de mentiras. Nadie pudo refutarla.

Ya podemos ver su funcionamiento.

Es decepcionante que nos encontremos en este estado de cosas. La confianza depositada en nuestros líderes se ha reducido tanto que necesitamos controles tecnológicos para asegurar que la palabra sea honrada. Pero no nos engañemos, la raíz de este mal nos alcanza a todos y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Porque así lo vemos: mentir resulta gratis. Esperemos que a ellos esta herramienta les discipline la lengua y todos aprendamos que mentir debe tener, siempre, consecuencias.