“Una de las grandes historias que me gusta contar es sobre mi amor de ir a mi ciudad natal de Nueva York y caminar por Park Avenue en un bello día y admirar todo y ver la gente pasar de todas partes del mundo. Pero lo que siempre tengo que hacer es parar en una de las esquinas y comprar una salchicha del carrito ambulante del vendedor inmigrante.
(…)
Lo hice la semana pasada. Fue en la tarde del martes por Columbus Circle. Y la escena se repite a menudo. Voy y pido mi salchicha, y el hombre empieza a hacerla y cuando termina, dice:
-“Lo conozco. Lo he visto en televisión. Ud. es, bueno, Ud. es el General Powell”. 
-“Sí, sí”. “Oh…” Le paso el dinero.
“No, General. No puede pagarme, ya me han pagado. EE. UU. me ha pagado. Nunca olvidaré de donde vine. Pero ahora soy estadounidense. Señor, gracias”.
Acepto la generosidad, continúo por la calle, y me inunda, Dios mío, es el mismo país que recibió a mis padres de esta manera hace 90 años”.

Con esta emotiva historia Colin Powell termina su intervención en TED. Con solo 15 minutos, el ex secretario de Estado, desarrolla un mensaje rotundo:

los jóvenes necesitan “estructura”. Y lo explica con palabras como: “un buen comienzo en la vida”, “referencias”, … Es decir, los jóvenes necesitan una mentalidad que sostenga y proyecte sus vidas; una mentalidad que responda a las grandes preguntas de la vida: ¿quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿a dónde voy?

El hombre del kiosko lo tenía claro: “EE. UU. me ha pagado. Nunca olvidaré de donde vine. Pero ahora soy estadounidense. Señor, gracias”. Con todas las dificultades y deficiencias de una nación tan compleja como la norteamericana, sus ciudadanos están orgullosos de su identidad. Entre otras razones, porque todos están impregnados de una mentalidad que supera sus propios avatares. Una mentalidad conectada con el origen de su razón de ser como nación, a la que recurren para explicar quienes son y a qué están llamados. Una mentalidad que explica el fracaso como un aprendizaje. Una mentalidad que te incita a pensar en grande, a estar abierto y ser creativo e innovador…

No es mi intención hacer una apología sobre los Estados Unidos de Norteamérica, pero tampoco quiero cegar mis ojos con prejuicios antiyanquis. Se trata de valorar cuales son las claves de su liderazgo como nación y, sin duda, la mentalidad es un factor primario. Apreciar el agradecimiento con el que se encarna en sus habitantes y en personajes tan destacados como Colin Powell es revelador.